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Modelo sistémico o estructural

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Salvador Minuchin y H. Charles Fishman

Elaborado por: Eduardo Raymundo Ramos Plaza 

 

Introducción

Como todos sabemos la familia es el núcleo o unidad de la sociedad, es un grupo natural que con el tiempo elabora pautas de interacción y que constituye la estructura familiar. Entonces al llamarlo núcleo o unidad, consideramos que interactúa con otras unidades, y esta influye en otras y las otras en ésta, como en la Gestalt.

En la terapia familiar, la familia se tomada como una totalidad semejante a una colonia animal, que esta compuesta por formas de vida diferentes, donde cada parte cumple su papel, pero el todo constituye un organismo de múltiples individuos. Entonces nos encontramos con que existen escasas palabras para designar unidades de más de un miembro: tenemos la palabra simbiosis para designar una unidad de dos personas en circunstancias patológicas, pero no contempla las interacciones normales.

Podríamos inventar palabras para referirnos a unidades complejas de dos personas (madrijo o hijodre), pero Arthur Koestler creó un término para designar aquellas entidades de rostro doble en los niveles intermedios de cualquier jerarquía: la palabra holón, del griego holos (todo) con el sufijo "on" que evoca una partícula o parte.

Cada holón es un todo y una parte al mismo tiempo, no más lo uno que lo otro y sin que una sea incompatible con la otra ni entre en conflicto con ella.

Entonces tenemos que existen varios tipos de holones:

  • El Holón Individual. Incluye el concepto de sí mismo en contexto. Contiene los determinantes personales e históricos del individuo, influye y es influido por los demás con lo cual son capaces de flexibilidad y cambio.

  • El Holón Conyugal. Aquí se conceptualiza primeramente el comienzo de la familia (unión), no necesitando ser legal. Los nuevos miembros traen individualmente un conjunto de valores y de expectativas (explícitos como inconscientes), para que la vida en común sea posible, es preciso que estos dos conjuntos de valores se concilien con el paso del tiempo, perdiendo individualidad pero ganando pertenencia, para formar un nuevo sistema, el holón conyugal. Su tarea vital es la fijación de límites que los protejan, para la satisfacción de sus necesidades psicológicas sin que se inmiscuyan los parientes políticos.

  • El Holón Parental. Incluye la crianza de los hijos y las funciones de socialización, este subsistema tiene que modificarse a medida que el niño crece y sus necesidades cambian, teniendo en cuenta de tener la autoridad necesaria para llevar a cabo tareas. Los padres tienen responsabilidades: cuidar a los niños, protegerlos, socializarlos y darles la libertad de investigar y crecer; pero también tomar decisiones que atañen a la supervivencia del sistema total en asuntos como cambio de domicilio, selección de la escuela y fijación de reglas que protejan a todos los miembros de la familia.

  • El Holón de los Hermanos. Los hermanos constituyen para un niño el primer grupo de iguales en que participa, se apoyan entre sí, se divierten, se atacan se toman como chivo emisario y, en general, aprenden unos de otros. Elaboran sus propias pautas de interacción para negociar, cooperar y competir; todo esto promueve tanto su sentimiento de pertenencia a un grupo como su individualidad vivenciada en el acto de elegir y de opinar por una alternativa dentro de un sistema (pautas que cobrarán significado cuando ingresen en grupos de iguales fuera de la familia).


El desarrollo de la familia se divide en cuatro estadios según el modelo de terapia sistémica, que son los siguientes:

  • 1º estadio: La Formación de Pareja. Primero se elaboran las pautas de interacción para estructurar el holón conyugal (establecerse mediante negociación, fronteras para regular la relación de nueva unidad con la familia de origen), debe definir nuevas pautas de interacción con los demás, Tiene que mantener importantes contactos y al mismo tiempo crear un holón cuyas fronteras sean nítidas para permitir una relación íntima de pareja. Y con el paso del tiempo, el nuevo organismo se estabilizará como un sistema equilibrado.

  • 2º estadio: La Familia con Hijos Pequeños. Aquí sobreviene con el nacimiento del primer hijo, y se crean en un mismo instante nuevos holones: parental, padre-hijo y madre-hijo. Por lo cual el holón conyugal se debe reorganizar para dar lugar a nuevas tareas. La esposa se puede encontrar prisionera de contradictorias demandas en la división de su tiempo y su lealtad. El padre se puede volver periférico al sentirse alejado, aquí el terapeuta tratara de empujar al padre hacia la madre y el hijo (holón parental).
  • 3º estadio: La Familia con Hijos en Edad Escolar o Adolescentes. Un cambio tajante se produce cuando los hijos empiezan a ir a la escuela, la familia tiene que relacionarse con un sistema nuevo y de gran importancia. La familia debe elaborar nuevas pautas (hora de acostarse, tiempo para el estudio y esparcimiento y actitudes frente a las calificaciones escolares). El niño se entera por sus amigos que existen diversas reglas en otras familias. Con la adolescencia adquiere sus propios valores sobre el sexo, drogas, alcohol, vestimenta, política, estilo de vida y perspectivas de futuro, y con esto la familia empieza a interactuar con un sistema poderoso y competidor, al igual que la capacidad del adolescente es cada vez mayor para demandar reacomodamientos de sus padres (autonomía y control se deben renegociar).

  • 4º estadio (nido vacío): La Familia con Hijos Adultos. Los hijos ya han creado sus propios compromisos con un estilo de vida, una carrera, amigos y por fin, un cónyuge. La familia original vuelve a ser de 2 miembros. Este nuevo estadio requiere una reorganización cuyo eje será el modo en que padres e hijos se relacionen como hijos.


Los principales elementos a considerar en la conceptualización de la dinámica familiar según el modelo de terapia sistémica

Se debe considerar que el desarrollo y el cambio de la familia no es una entidad estática, sino que está en proceso de cambio continuo, al igual que sus contextos sociales. Como todos los organismos, el sistema familiar tiende al mismo tiempo a la conservación y a la evolución; y aunque la familia solo puede fluctuar dentro de ciertos límites, posee una capacidad asombrosa para adaptarse y cambiar, manteniendo sin embargo su continuidad. Cuando se produce un cambio o se crea una estructura nueva es siempre resultado de una inestabilidad.

Para poder entender una dinámica familiar, primeramente tomamos en cuenta que las técnicas contiene una referencia a cierta artesanía: cuidar los detalles, atender a la función del producto y a la relación entre el esfuerzo y los resultados, pero estas técnicas por si solas no aseguran la eficacia, ya que si nos apegamos solamente a las técnicas nos limitamos, aunque tendríamos un contacto con los pacientes objetivo, despegado y limpio, seríamos superficiales, manipuladores en beneficio del poder personal y esto resulta no muy eficaz.
Entonces debemos entrar en coparticipación con una familia, experimentar la realidad como sus miembros la vivencian y envolverse en las interacciones de la estructura familiar.

Uno de los elementos a considerar es la Espontaneidad Terapéutica. La terapia de familia demanda el empleo de sí mismo ya que no se puede observar y sondear desde afuera, tenemos que integrarnos en un sistema de personas interdependientes para poder ser eficaces.

El terapeuta espontáneo es el que ha sido entrenado para emplear diferentes aspectos de sí mismo en respuesta a contextos sociales diversos. Este entrenamiento nos da libertad de reaccionar, de movernos y hacer sondeos (pero sólo dentro de ciertas posibilidades tolerantes determinadas por el contexto).

El entrenamiento se inicia, empezando claro por un panorama general de la teoría y seminarios, después la observación de un caso, después la supervisión de los aspirantes conducidas por ellos mismos sus dinámicas (en vivo o por videotapes). A medida que el terapeuta aspirante adquiere práctica y experiencia, empieza a descubrir que hace bien ciertas cosas, y esto se convierte en un estilo integrado que armoniza con su persona. Y con todo esto, el terapeuta progresara desde la observación de interacciones particulares hacia las generalizaciones acerca de estructuras.


Los propósitos y metas de la intervención de familia según el modelo de terapia sistémica

Los propósitos y metas del terapeuta se pueden resumir fundamentalmente en tres estrategias:

  1. Cuestionamiento del síntoma. Las familias que acuden a la terapia tras una lucha prolongada por lo común han individualizado a uno de sus miembros como fuente del problema. Declaran muchas luchas, soluciones ensayadas y fracasos en todos los intentos. El terapeuta ingresa en la situación terapéutica el supuesto de que la familia se equivoca y que el problema no reside en el paciente individualizado, sino en ciertas pautas de interacción de la familia. El terapeuta observará el modo en que los miembros de la familia se organizan en torno al síntoma y de su portador, con lo cual obtendrá una “biopsia de interacción” para las respuestas preferenciales del organismo familiar. Entonces introducirá territorios nuevos que explorar (a lo que Minuchin llama Enfoque), y la familia ira modificando así su estado de espíritu, adquiriendo mayor profundidad y al mismo tiempo cobraran más esperanzas.

  2. Cuestionamiento de la estructura familiar. La concepción del mundo de los miembros de la familia depende en gran medida de las posiciones que ellos ocupan dentro de diferentes holones familiares. Si existe un apego excesivo, la libertad de los individuos estará limitada por las reglas del holón, si en cambio existe desapego, es posible que aquellos estén aislados, faltos de apoyo. En estos caso el aumentar o disminuir la proximidad entre los miembros de holones significativos puede dar lugar a diferentes modos de pensar, sentir y actuar, hasta entonces inhibidos por la participación en el subsistema. Los sectores disfuncionales dentro de la familia a menudo obedecen a una alianza excesiva o escasa y por ello la terapia es en buena medida un proceso en donde se verifican la proximidad y la distancia. Para esta estrategia Minuchin utiliza el Desequilibramiento; alianza con miembros de la familia, alianza alternante, ignorar a miembros de la familia o coalición contra miembros de la familia.

  3. Cuestionamiento de la realidad familiar. Los pacientes acuden a la terapia por ser inviable la realidad que ellos mismos han construido. Por lo tanto, todas las variedades de terapia (psicodinámica, conductista, terapia de familia) se basan en el cuestionamiento de esos constructos. Las técnicas utilizadas al servicio de esta estrategia son los constructos cognitivos, las intervenciones paradójicas y la insistencia en los lados fuertes de la familia. Este tipo de reconstrucción puede producir una concepción sorprendentemente nueva de la realidad, en que se perciba de repente la posibilidad de un cambio. Para esta estrategia Minuchin emplea las Realidades, Construcciones y Lados Fuertes de la familia.

Como podemos ver, cada una de las estrategias que el terapeuta puede tomar a la hora de abordar una familia, tienen como objetivo fundamental el cuestionamiento. Cuestionamiento de la organización, de la realidad que la familia trae como su realidad actual y que es la que le está causando el sufrimiento o la disfunción. El cuestionamiento va a llevar a una revisión de las reglas que hasta ese entonces están manteniendo la estructura de la familia, reglas que muchas veces no son conscientes para los participantes. El cuestionamiento, que va a llegar así a través de la técnica, intentara lograr en todo momento a hacer ver a la familia que esa realidad que ellos llevan y sostienen, no es la única posible, sino también que hay ciertos caminos que ellos aun no han podido explorar (la realidad es múltiple y el terapeuta los llevaría hacia una realidad nueva).


Fases del proceso terapéutico

Podríamos delimitar el proceso terapéutico en 6 paso o fases que serían como sigue:

  1. La averiguación de la estructura en las primeras interacciones. La información esquemática que se puede recoger en un formulario de admisión o una conversación telefónica evoca la posibilidad de ciertas configuraciones familiares y ámbitos de problemas. Este esquema cognitivo tiene la virtud de ayudar al terapeuta a organizar su contacto inicial con la familia. Pero sólo en la formación del sistema terapéutico se puede reunir la información que apunte, aclare o refute la hipótesis inicial. Para verificar las conjeturas se necesita mucha información para definir la estructura y los problemas familiares. Desde un punto de vista sistémico, tiene escasa utilidad en estos casos el concepto de configuración familiar. El terapeuta no debe perder de vista el hecho de que en el proceso de recoger información está dentro del sistema que investiga. Además, la familia nunca es una entidad estática. Es útil enunciar la configuración familiar sobre la base de los datos iniciales, pero no es más que un primer paso. Casi en seguida es preciso que el terapeuta avance hasta entrar en la efectiva danza de la terapia.

  2. El terapeuta observará las interacciones para ver cuáles son las reglas que gobiernan al sistema. Aquí el terapeuta entra en la danza familiar, observando las interacciones del los miembros de la familia, advirtiendo las reglas y formas de gobierno a las que está sometida la organización de la familia.

  3. El terapeuta debe ver si estas reglas dan lugar a fronteras claras que permitan el desarrollo de las funciones. Al observar claramente las fronteras que delimitan el desarrollo de funciones, el terapeuta puede advertir cuales son las posibles disfunciones de la familia, como podrían ser las fusiones de los holones, convirtiéndose así en diadas o triadas que excluyen a otros miembros de la familia, o al contrario, puedes existir holones, por así llamarlos incompletos.

  4. Dependiendo de las características de las fronteras deberá evaluar si es una familia apegada o desapegada. En esta fase, el terapeuta determina, después de haber observado las fronteras que tiene la familia en cuestión, determina si la familia es apegada o no.
  5. Pensar si esa es la estructura que esta manteniendo el síntoma. El terapeuta, al determinar si es una familia apegada o no, verifica si las fronteras o los llamados holones están bien estructurados, y con esto observa si son la causa del síntoma.

  6. Si el terapeuta ve que sí, en verdad es la estructura la que está manteniendo el síntoma debe proceder a cambiarla o modificarla. Entonces hará uso de su criterios y las intervenciones necesarias según el caso amerite.

 

La terapia sistémica centra su atención principalmente en cómo se organizan a partir de la interdependencia y las jerarquías. Esta focalización le permitirá al terapeuta formarse un mapa de la estructura de esta familia, para pensar el problema desde el mismo. Es decir, que el presupuesto es que, la causa del malestar está o proviene de la idiosincrasia de la estructura de la familia.


Tipo de familias: configuraciones estructuralmente definidas

Existen tipos de familia con configuraciones estructurales definidas, que el terapeuta utiliza para darse una idea sobre la familia como un todo tras una inspección de ciertos aspectos básicos de su estructura. Las configuraciones más comunes son las siguientes.

  • Familia de Pas De Deux. La familia se compone de 2 personas solamente. En esta estructura los individuos contraen una recíproca dependencia casi simbiótica. Si es así el terapeuta planeará intervenciones para deslindar la frontera entro los componentes de la díada al mismo tiempo que cancelará las que mantienen a cada uno de estos individuos desvinculados de otras personas.

  • Familia de Tres Generaciones. Este tipo de familia que viven en íntima relación es por lo regular la configuración más típica en todo el mundo. Primero que nada, el terapeuta debe guardar su tendencia a obrar una separación. En una familia compuesta de madre, abuela e hijo, la primera pregunta sería ¿quién se encarga de criar al hijo? Si las funciones parentales caen en la abuela, el terapeuta planeara algunas estrategias para reorganizar la configuración familiar (que la madre se responsabilice de su hijo), aquí el terapeuta utiliza las normas culturales para sustentar su planeación. Otro ejemplo podría ser la organización jerárquica.

  • Familia con Soporte. Este tipo de familia ya no es tan común, cuando la familia es muy extensa, los hijos mayores reciben responsabilidades parentales, este ordenamiento funciona sin tropiezos mientras las responsabilidades del niño parental están definidas con claridad por los padres y no rebasan su capacidad, considerando su nivel de madurez. Cuando las responsabilidades son demasiadas, los niños parentales contraen síntomas. Los niños parentales quedan tomados entre dos fuegos, son excluidos del contexto de los hermanos y no aceptados genuinamente por el holón parental. Por lo cual en la terapia es eficaz emplear técnicas de fijación de fronteras.

  • Familia Acordeón. En este tipo de familia uno de los progenitores permanece alejado por lapsos prolongados (clásico en las familias de militares). Ya que cuando uno de los progenitores se ausenta, el otro asume funciones adicionales en el cuidado de los niños, ejecutivas y de guía, con lo cual otros miembros de la familia colaboran en esas funciones adicionales. La demanda de terapia de esta familia es cuando el progenitor periférico se convierte en permanente dentro de la organización familiar, con lo cual la configuración vieja estorba la elaboración de funciones nuevas para el progenitor ausente.

  • Las Familias Cambiantes. Esta familia se caracteriza por el cambio constante de domicilio. La familia queda aislada, los niños pierden a sus compañeros y todos estos deben ingresar a nuevos contextos y esto conllevar a desarrollar disfuncionalidad.

  • Familias Huéspedes. Un niño huésped es por definición miembro de una familia temporaria. Esto es gracias a los asistentes sociales donde dejan claro que la familia no se debe apegar al niño (evitar la relación padre-hijo). Pero a veces esto no es así, y la familia se organiza como si el huésped no lo fuera, y al llegar la separación el niño puede producir síntomas, y tanto el terapeuta como la familia pueden suponer que estos síntomas son producto de sus experiencias previas al ingreso en esta familia.

  • Familias con Padrastros o Madrastras. Cuando se entra a ser un padre adoptivo, se pasa por un proceso de integración más o menos prolongado. Y tal vez el nuevo padre no se integre a la nueva familia con un compromiso pleno, o puede, por otra parte ser excluido, manteniendo una posición periférica.

  • Familias con un Fantasma. Familia que ha sufrido muerte o deserción puede tropezar con problemas para asignar las tareas del miembro faltante. A veces la familia se colocará en la postura de decir que, si la madre estuviera sabría qué hacer. Y apropiarse de las funciones de la madre se convierten en un acto de deslealtad a su memoria.

  • Familias descontroladas. En familias en que uno de sus miembros presenta síntomas en el área del control, el terapeuta supone la existencia de problemas en uno o varios entre determinados campos: la organización jerárquica de la familia, la puesta en práctica de las funciones ejecutivas dentro del subsistema parental y la proximidad entre los miembros de la familia. El tipo de problemas de control varía según el estadio de desarrollo de los miembros de la familia.

  • Familias psicosomáticas. Cuando la queja que motiva la demanda es un problema psicosomático de alguno de los miembros de la familia, la estructura de ésta incluye una excesiva insistencia en los cuidados tiernos. Entre las características de estas familias se descubre sobreprotección, fusión o unión excesiva entre los miembros de la familia; la incapacidad para resolver conflictos, enorme preocupación por mantener la paz o evitar los conflictos y una rigidez externa. Estas familias parecen enteramente normales, la familia típica. Esta familia se destaca por las relaciones de lealtad y de protección que en ella imperan. Uno de los problemas con que el terapeuta tropieza en estas familias es justamente su carácter agradable, sus miembros parecen ansiosos por responder y el terapeuta puede creer que cooperan con él.


Criterios y tipos de intervención

En teoría, la familia y el terapeuta comienzan la terapia con las mismas metas, lo común es que la familia individualice a uno de sus miembros como productor del problema. La meta entonces es: librar de síntomas a quien es su portador en la familia, reducir el conflicto y la tensión para la familia como un todo y aprender nuevos modos de superar dificultades. Aquí entrar en coparticipación dos sistemas sociales para un propósito específico y por un plazo determinado. Al comienzo el terapeuta debe tomar cierta posición de liderazgo, deberá adaptarse, seducir, someterse, apoyar, dirigir y obedecer a fin de conducir (ayudado por su espontaneidad, su conocimiento y experiencia).

Las intervenciones entran al sistema con una idea de que los síntomas se mantienen por las estructuras disfuncionales, sus actos, conductas y comunicación verbal tienden en todo momento a la revocación de esa forma de relacionamiento tan especial, para así poder cambiar la estructura de ese sistema.

Los tipos de intervenciones aparecen como contenidos verbales utilizando la Intensidad, movimientos, por ejemplo el cambio de lugares o Coparticipación y Escenificación.

El terapeuta necesita hacer que la familia “oiga”, y esto exige que su mensaje supere el umbral de sordera de la familia. Puede ocurrir que los miembros de la familia oigan el mensaje del terapeuta, pero sin asimilarlo dentro de su esquema cognitivo como una información nueva.
Las familias difieren unas de otras en el grado en que exigen lealtad a la realidad familiar, y por fuerza la intensidad de mensajes del terapeuta habrá de variar según sea lo que cuestione. A veces, simples comunicaciones tienen la intensidad suficiente, mientras que otras situaciones requieren de crisis muy intensas.

Las intervenciones destinadas a intensificar mensajes varían según el grado de participación del terapeuta:

  • Repetición del mensaje. Es una técnica importante para el incremento de la intensidad, la repetición puede recaer tanto sobre el contenido como sobre la estructura. Y con esto, el terapeuta indica que el asunto puede ser importantísimo.

  • Repetición de interacciones isomórficas. Son mensajes que en la superficie parecen diversos, pero que son idénticos en un nivel más profundo. Y con esto, el terapeuta puede reunir suceso en apariencia desconectados, con lo cual se acrecienta la experiencia de los miembros de la familia tienen de la regla familiar constreñidora.

  • Modificación del tiempo. Es una de las técnicas que permite incrementar la intensidad, consiste en alentar el terapeuta a los miembros de la familia para que continúen interactuando después que las reglas del sistema han puesto luz amarilla o roja.

  • Cambio de la distancia. Esta técnica es no solo para la distancia física medibles, sino para distancias psicológicas menos visibles. El cambio de la distancia que se mantiene automáticamente puede producir un cambio en el grado de atención al mensaje terapéutico.

  • Resistencia a la presión de la familia. En ocasiones, “no hacer” puede producir intensidad en la terapia, sobre todo cuando el terapeuta no hace lo que el sistema familiar desea que haga.

 

Entonces, el terapeuta puede hacerse copartícipe de la familia desde diferentes posiciones de proximidad:

  • Posición de Cercanía. Es una posición de proximidad donde el terapeuta confirma los aspectos positivos de las personas, con lo cual, se convierte en fuente de autoestima para los miembros de la familia; al igual que detecta sectores de sufrimiento y que responderá a ellos con delicadeza. Aquí se observan los gestos, movimientos de los miembros de la familia que el terapeuta puede aprovechar para intervenir y confirmar “Cuando usted habla, él disiente, o guarda silencio” y con esto el terapeuta da a entender que ha recibido el mensaje y que desea trabajar con ellos sobre el problema. Cuando se trabaja con esta posición el terapeuta debe saber que su libertad de movimiento será restringida por su absorción en el sistema familiar.

  • Posición Intermedia. Aquí el terapeuta participa como un oyente neutral, asiste a la gente para que cuente lo que pasa, ha esta coparticipación se le llama rastreo. Es un buen método para recopilar datos, pero no es tan neutral u objetivo como creen los que lo usan. Al estar escuchando la historia, es posible que la atención del terapeuta quede prisionera del contenido y desatender la comunicación de los miembros no participes, para lo cual debe oportunamente hacer coparticipe a los demás miembros sobre las cuestiones habladas en ese momento.

  • Posición Distante. El terapeuta en su condición de especialista, opera como verificador de la cosmovisión de la familia, acepta y apoya determinados valores y mitos familiares y evita o ignora deliberadamente otros. Con lo primero percibe la danza de la familia, para después introducir novedades para que la familia entre en interacciones no acostumbradas.

 

El terapeuta también hará uso de las escenificaciones, que son las técnicas donde el terapeuta pide a la familia danzar en su presencia, construye una secuencia interpersonal en la sesión, en que se ponen en escena interacciones disfuncionales entre los miembros de la familia. Al tiempo que la promueve, el terapeuta tiene la posibilidad de observar los modos verbales y no verbales en que los miembros de la familia emiten señales unos a otros y controlan la gama de las interacciones tolerables. Entonces puede intervenir en el proceso, ya sea para aumentar su intensidad, prolongar la duración o hacer participe a otro miembro de la familia, esto para obtener información tanto para el terapeuta como para la familia sobre el índole del problema y así buscar juntos las soluciones al problema.

Esta técnica ofrece otras ventajas otras ventajas terapéuticas:

  • Facilita la formación del sistema terapéuticos.
  • Se produce un cuestionamiento y la unidad de observación y de intervención se amplía.
  • En vez de escucharse unos a otros, esta danza ofrece un contexto para experimentar situaciones concretas.

 

La escenificación se puede considerar una danza en tres movimientos:

  1. Interacciones espontánea. El terapeuta observa las interacciones espontáneas de la familia y decide los campos disfuncionales que conviene iluminar.
  2. Provocar interacciones. El terapeuta organiza secuencias escénicas en que los miembros de la familia bailan su danza disfuncional en presencia de él.
  3. Interacciones alternativas. El terapeuta propone modalidades diferentes de interacción que puede proporcionar información predictiva e infundir esperanzas a la familia.


Bibliografía

MINUCHIN, Salvador; FISHMAN, H. Charles (1992) “Técnicas de terapia familiar”, Edit. Piados, México.

 

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Para el premio Novel de Medicina de 1993, Richard Roberts, las empresas farmacéuticas sólo se centran en buscar negocio y no en curar las enfermedades. Defiende el libre acceso del público a las investigaciones científicas realizadas sobre la efectividad de los medicamentos. Desde su punto de vista, las empresas farmacéuticas buscan medicamentos que resulten rentables para las patologías crónicas, que son las que requieren un mayor consumo de fármacos y realmente no están interesados en curar las patologías ya que entonces desaparece la necesidad de consumir el producto que ellas comercializan.

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